Leerle a los niños es la actividad más importante que pueden realizar los adultos para que los niños se interesen y estén motivados a convertirse en lectores ellos mismos. La lectura les enseña a los niños sobre el mundo que los rodea y los introduce a palabras y lenguaje que quizá no escuchen en casa.
Léale al niño en el lenguaje que usted y el niño se sientan más cómodos. Ayuda mucho leerles a niños sobre cosas que les interesen. Esto aumentará su curiosidad y atención. Por ejemplo, si a un niño le gustan los caballos, quizá a él o ella también le guste aprender sobre mulas o cebras. Use la curiosidad del niño como trampolín para engrandecer su conocimiento.
Cuando discuta los libros con los niños, hágales preguntas de respuesta libre. El hacerlo no sólo desarrollará su creatividad y curiosidad, sino también los motivará a pensar de maneras diferentes. Si les hacemos preguntas que se respondan con “Sí” y “No”, no hay oportunidad para que los niños se expandan más allá de lo que saben.
Léales a los niños por tanto tiempo como sea posible, dependiendo de su edad y su capacidad de atención. 30 minutos al día es altamente recomendable, el cual puede ser dividido en segmentos más cortos durante el día. Leerles a los niños antes de acostarlos para una siesta puede ayudarlos a hacer la transición de una actividad al relajamiento al sueño. Tenga un lugar cómodo designado para las lecturas en voz alta. Recuerde, sin embargo, que usted puede leerles en cualquier parte – mientras espera al autobús, en el consultorio del doctor, etc.
Aún así un adulto no pueda leer, él o ella deberían estar motivados a contar cuentos usando libros. Los niños no pueden saber si un adulto está leyendo o no realmente. Un proveedor que no pueda leer puede inventar historias usando sus propias palabras y a las imágenes como claves.
miércoles, 23 de enero de 2008
Leyéndole a diferentes edades
en 11:33
Etiquetas: Educación temprana
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